EL PROYECTO EKOSARE

EKOSARE es un grupo de trabajo compuesto por las organizaciones Emaús Gipuzkoa, Mondragón Innovation & Knowledge – MIK, Gaiker e Impact Hub Donostia. Su misión consiste en aportar a la economía guipuzcoana y a su tejido empresarial nuevas oportunidades de crecimiento y sostenibilidad mediante la identificación, impulso y desarrollo de nuevos modelos de negocio circulares.

Desde noviembre de 2020 a octubre de 2021 Ekosare desarrollará un proyecto de gestión y revalorización de RAEEs para el territorio de Gipuzkoa. Este proyecto cuenta con el apoyo del Departamento de Promoción Económica de la Diputación Foral de Gipuzkoa. Su objetivo principal radica en el desarrollo de un análisis en profundidad de la cadena de valor de gestión y revalorización de RAEEs y, en el diseño y despliegue de una estrategia circular de alto impacto en Gipuzkoa mediante la generación de nuevos modelos de negocio circulares que involucren a los principales agentes implicados en la cadena de valor (productores, gestores, distribuidores e instituciones).

INSCRIPCIÓN AL PRIMER ENCUENTRO

A lo largo del proyecto se realizarán diversos encuentros con los agentes principales de la cadena de valor del RAEE en Gipuzkoa. El primer encuentro tendrá lugar el 30 de junio de 09:30 a 12:00 y se realizará online a través de la plataforma Zoom. El link lo recibirás una vez hayas realizado tu inscripción.

Inscríbete al encuentro a través de este formulario:

 

SITUACIÓN ACTUAL EN LA GENERACIÓN Y RECICLAJE DE RAEES

En 2019 se alcanzó el récord de generación mundial de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) con 53,6 millones de toneladas métricas (t), lo que representa un aumento del 21 por ciento en apenas cinco años, según el Global E-waste Monitor 2020 de las Naciones Unidas.

En el nuevo informe se predice, además, que los residuos electrónicos mundiales –productos desechados dotados de una batería o un enchufe– sumarán 74 t en 2030, duplicándose en apenas 16 años. Esto implica que los residuos electrónicos son la categoría de residuos domésticos que más rápido crece en todo el mundo, alimentada por un consumo cada vez mayor de equipos eléctricos y electrónicos, ciclos de vida más cortos y pocas opciones de reparación.

En 2019 sólo el 17,4 por ciento de los residuos electrónicos se recogieron y reciclaron. Esto implica que, en lugar de recuperarlos y tratarlos para su posterior reutilización, se desecharon y quemaron oro, plata, cobre, platino y otros materiales recuperables de gran valor estimados en 57 mil millones USD, suma superior al producto interior bruto de la mayoría de los países.

Conclusiones E-Waste Monitor 2020

Entre las grandes conclusiones que menciona el informe “Global E-waste Monitor 2020” caben destacar las siguientes por su relevancia con el presente proyecto:

  • Una gestión adecuada de los RAEE puede contribuir a paliar el calentamiento global. Se estima que en 2019 se liberaron en la atmósfera 98t de equivalentes de CO2 procedentes de refrigeradores y aires acondicionados desechados, lo que equivale a un 0,3 por ciento de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.
  • En términos per cápita, el año pasado cada hombre, mujer y niño de la Tierra generó 7,3 kg de RAEEs.
  • Europa lidera el ranking de generación de RAEEs per cápita con 16,2 kg por persona. En segundo lugar, va Oceanía (16,1 kg), seguida de las Américas (13,3 kg). Asia y África están muy por detrás con 5,6 kg y 2,5 kg respectivamente.
  • Los RAEEs suponen un peligro medioambiental y sanitario, pues contienen aditivos tóxicos y sustancias peligrosas como el mercurio, que dañan el cerebro y/o el sistema de coordinación de los humanos. Se estima que hay unas 50 toneladas de mercurio –utilizado en monitores, PCB y bombillas fluorescentes y de bajo consumo energético– circulando en flujos de RAEEs no documentados cada año.
  • Los RAEEs de 2019 se componen principalmente de pequeños aparatos (17,4 t), grandes aparatos (13,1 t) y aparatos de intercambio de temperatura (10,8 t). Las pantallas y monitores, los pequeños dispositivos de TI y telecomunicaciones y las lámparas representaron 6,7 t, 4,7 t y 0,9 t, respectivamente.
  • Desde 2014, las categorías de RAEEs que más han crecido en términos de peso total son: aparatos de intercambio de temperatura (+7 por ciento), grandes aparatos (+5 por ciento), lámparas y pequeños aparatos (+4 por ciento). De acuerdo con el informe, esta tendencia se debe al mayor consumo de esos productos en países con bajos ingresos, donde esos productos mejoran la calidad de vida. Los pequeños dispositivos de TI y telecomunicaciones han crecido a un ritmo menor, y las pantallas y monitores muestran un ligero descenso (–1 por ciento), lo que se explica por la amplia sustitución de las pesadas pantallas y monitores de tubos de rayos catódicos (CRT) por pantallas planas más ligeras.
  • Desde 2014, el número de países que han adoptado políticas, leyes o reglamentos nacionales en materia de RAEEs ha aumentado de 61 a 78. Aunque la tendencia es positiva, aún estamos lejos del objetivo fijado por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) de aumentar el porcentaje de países con legislación en materia de RAEEs al 50 por ciento.

 

ESTRATEGIAS CIRCULARES PARA LA RECUPERACIÓN DE RAEES

El reto existente en materia de Economía Circular y RAEEs, es incorporar los aparatos eléctrico-electrónicos desde una perspectiva de todo el ciclo de vida del producto, desde el diseño hasta el final de la vida útil. 

En la tabla  enumera las estrategias disponibles para la EC teniendo en cuenta el nivel de fase del ciclo de vida en el que operan y la prioridad desde la perspectiva de la sostenibilidad.

Tal y como se desprende del análisis realizado por la UNEP, la componente de modelo de negocio (MN) tiene un peso importante en las estrategias y objetivos ligados a los procesos de recuperación de productos. Este componente es el que trabajaremos a lo largo del proyecto Ekosare. Un modelo de negocio de economía circular (MNEC) podría definirse como la base sobre la que una organización crea, entrega y captura valor con y dentro de ciclos de material cerrados

Para realizar la transición de los modelos de negocio “lineales” o “tradicionales” hacia los MNEC, es necesario que ocurran cambios en toda la cadena de valor, comenzando por el uso de menos materias primas y preferiblemente renovables, para diseñar y fabricar productos que tengan una vida útil más larga y son fáciles de reparar, desmontar o pueden actualizarse varias veces durante su ciclo de vida, hasta la optimización de los procesos de fin de vida útil para reutilizar materiales de desecho y evitar su eliminación. La implementación de esta visión requiere modelos comerciales y de ingresos que garanticen que las empresas se beneficien de productos diseñados y mantenidos de acuerdo con los principios de circularidad.