Xabier Arizmendi

Debido a su formación pasó demasiado tiempo tratando con el capital, pero su poderoso yo interior le llevó por el buen camino y decidió enderezar su vida empleando sus conocimientos en causas más nobles, sean sociales o culturales.

Es de los pocos gerentes a los que meter la pata no les asusta, de hecho, ha adoptado una buena colección de citas al respecto. Además, sostiene que el mayor poder social reside en las hormigas, en su fuerza unitaria como vía para cambiar las cosas y en el conjunto de la colonia para mover el mundo. Y no le falta razón.