9º aniversario

Hasta el infinito y más allá

Un 9º aniversario no parece una fecha muy habitual para celebrar. No es un “número redondo”. Pero en Impact Hub Donostia nos gusta celebrar a menudo y lo consideramos imprescindible cuando se culmina un proyecto, una etapa, un proceso en definitiva.

Para nosotros termina nuestro primer cuatrienio en Tabakalera. Cuatro años suele ser el plazo que se define en los planes estratégicos de empresa. Sinceramente, tengo la sensación de que ha pasado el doble tiempo desde que nos mudamos de aquel nuestro primer cuartel prototipo en la calle Urdaneta. Esta sensación me parece buena. Siento que hemos vivido muchas y grandes aventuras, traducidas en proyectos, traducidas en personas, traducidas en intensa vida a fin de cuentas.

Nuestro hábitat vecinal también ha cambiado mucho. De aquel edificio inabarcable que era Tabakalera recién parido a una nueva vida. Indefenso y expectante ante la cantidad de ojos que lo miraban. Donde todos entrábamos y nos explorábamos por los pasillos. Hasta la Tabakalera actual ya establecida por derecho propio y sin espacios por rellenar.

El final de este cuatrienio, unido a nuestra anterior etapa germinativa, nos ha traído la consolidación de nuestro proyecto Impact Hub Donostia. No solo con mayor éxito del esperado, sino además con una dosis extra de energía vital y futuroscópica para crear nuevos deseos y realidades. Desde el exterior, vía reajuste global planetario que vivimos, todo parece estar orquestado a la vez para que coincida con este siguiente lanzamiento.

Por eso celebramos especialmente este 9º aniversario. Porque supone nuestra reinvención y nuestra madurez como proyecto ante lo inesperado de la vida.

Fue inesperado encontrarnos aquel mayo del 2011. La estrella que nos llevó a converger varios desconocidos en aquel portal de Belén que era el Bukowski un jueves a las 9:00 a.m. anunciaba el comienzo de una aventura que no deja de reinventarse. Cada vez que aparece un nuevo usuario, un nuevo miembro de nuestra comunidad, más aún cuando se une a nuestra familia un nuevo socio o socia cooperativista. También cuando alguien nos deja o se aleja de nuestro camino común. Por un tiempo o para siempre. Como sistema vivo que somos intercambiamos energía en un flujo de agradecimiento ante la diversidad que viene y la experiencia que se va. Ambas nos cambian, nos alteran estimulándonos a saltar de nuestro equilibrio para no acomodarnos en exceso dentro de nuestra zona de confort.

Inesperado ha sido también este año de pandemia, desconcierto e incertidumbre cuando todo iba sobre ruedas. Sin embargo nos ha supuesto a la vez la prueba definitiva de nuestra resiliencia, de nuestra capacidad de reacción y adaptación. Como buenos iniciados en artes marciales no luchamos contra las fuerzas contrarias, tan solo la redirigimos a nuestro favor.

En mi calendario particular el 9 significa la capacidad de manifestar. Implica la seguridad y la confianza de que ya nada puede detener la marcha. Que lo aprendido nos otorga la convicción absoluta de poder llevar a cabo nuestros deseos y propósitos. Desde ahora creamos nuestra realidad atravesando las grietas de un mundo pandémico que el miedo aprisiona. Una realidad propia y compartida con quién le resuene, con quién quiera hacerla vibrar, con quién quiera cambiarse a una dimensión utópica tan real como ese miedo que nos limita.

Nos relanzamos, nos reinventamos y cada vez estamos menos aislados. Nuestra relación con el resto de la red internacional Impact Hub también se ha consolidado. Ya no nos creemos tan solo unos chavales experimentando un modelo empresarial cooperativo, comunitario, idealista, en una esquina de Europa. Unos pichones, en nuestro argot propio, a quienes miran los mayores desde lejos con cierta curiosidad y expectación. Ahora ya nos hemos mostrado y demostrado que nuestro modelo funciona. Que es además una alternativa laboral y social a un sistema demasiado vulnerable a los virus de la precariedad, el individualismo y la soledad.

Para terminar, estos días era noticia en prensa que por primera vez una compañía privada lanzaba una misión tripulada al espacio, la misión Crew Dragon. Nuestra tripulación Dragón también está, estamos, más preparados que nunca para descubrir y explorar nuevos mundos de innovación, de sueños cumplidos, de imposibles conseguidos, en este mundo y en los que queden por venir. Hasta el infinito y más allá.

 

Mikel Serrano Palma

Cofundador y secretario Consejo Rector Impact Hub Donostia S. Coop.

Impact HUB Donostia