Corría el año 2020 y no éramos lo suficientemente NiNis, hippies ni convencionalmente adaptados como para tener un plan mejor de jueves por la tarde.
Gente que acude a un reclamo que, a priori, puede incitar tanto como repeler: ¿Una transformación profunda a nivel personal, social y medioambiental? ¿Experimentar un mundo que quiere nacer?

Desde la parte analítica y racional, que adora la claridad y la eficiencia del tiempo, se activan todas las alarmas: tal llamada resulta de una ambigüedad descorazonadora, y probablemente será una pérdida de tiempo.

Pero hay momentos en la vida en los que semejante reclamo incita más que repele, el bisturí racionalista encuentra cobijo investigando más a fondo. El curso U. Lab se basa en un método desarrollado en el MIT, elaborado por Otto Scharmer durante dos décadas de investigación orientada a la acción (“action research”). Llama la atención el bagaje teórico, pero sobretodo la escala organizativa que ha alcanzado la teoría U y su aplicación práctica en el Ulab.

La teoría U en el 2020

Vivimos un mundo incierto que se tambalea. El 2020 ha sido una invitación general a cuestionarnos nuestro lugar en el mundo, y la definición de nuestras prioridades. En un contexto así, la teoría U es útil porque ofrece básicamente, un conjunto de herramientas y prácticas. Herramientas para co-crear “realidades” y proyectos, ahí es nada. Herramientas para hacerte preguntas, para crear comunidad, para aprender a escuchar, para comprender necesidades, para visualizar realidades y accionar.

A través de prácticas como los coaching circle, el prototipado, o las visualizaciones, la propuesta consiste en navegar a través de un proceso en forma de U, que comienza por dejar ir aquello que nos sobra, y dejar venir aquello que emerge al liberarnos de lo que nos pesa.

Este año cerramos el curso con un Bonus track, una sesión que incluyó, entre otras cosas, modelaje 4D en vivo, y la experiencia de co-interpretar las sensaciones producidas por la contemplación de una obra visual, precedida de una meditación.

El eco de la U

El proceso del Ulab resuena más allá del final del curso. Del curso de este año nos llevamos, primero, los resultados esperables de un proceso grupal de auto-descubrimiento bien facilitado (en este caso, por Mikel Arrizabalaga y Verena Hammes), como son por ejemplo: la oportunidad de compartir nuestras intenciones y motivaciones profundas en un entorno seguro, la creación de redes de contacto local.

Además, cuando las sesiones presenciales del curso finalizan, se ofrece la posibilidad de seguir trabajando y concretizando en los proyectos que surgen a lo largo del curso, lo que se llama el “2x” del ulab (https://www.presencing.org/u-lab-2x). En el 2021, esta ampliación del curso se ha concretizado en dos proyectos: uno pretende desarrollar un espacio transdisciplinar para la investigación y creación artística en Donosti, y el otro aplica el método de la U al contexto universitario de la UPV (Uhina-lab).

 

A modo de conclusión, creo que la U nos ha acercado a la experiencia de co-crear en comunidad, y de aprender a escuchar. Esta experiencia es real, concreta, no se queda sólo en buenas intenciones, pájaros y flores. Aunque sólo sea por eso, parece que al final ha merecido la pena dejarse incitar.

Aida Fernández Cotarelo – Participante U.Lab 2020

Enlaces de interés sobre la Teoría U en Impact Hub Donostia:

El evento “Global Forum” en julio 2020
Quinto aniversario U.Lab Donostia en 2019
Historia(s) de la U, ¿qué es? ¿de dónde viene? y ¿cómo funciona?

 

Impact HUB Donostia